Video Currículum – Lina Vanegas

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Echeverri nombra lo innombrable

El ruido producido por el bramido de las aguas del caudaloso río Cauca en la oscuridad de la noche provoca escalofrío. Estamos frente al acontecimiento de la muerte, es entonces cuando el río en sí mismo se revela como canal de paso hacia el otro lado de su límite. La responsable de esta sensación es la artista colombiana Clemencia Echeverri, quien con más de 20 años de experiencia, ha logrado que su arte se levante como grito de reclamo en contra de las injusticias de nuestro país.

Echeverri, quien nació en 1950 en Salamina (Caldas), tiene una voz diferente, la suya no hace parte del lenguaje discursivo. Es un decir sin decir. En el caso de Actos del habla proyecta imágenes apoyadas en una metáfora donde la voz se utiliza no como discurso, sino como tono y acento, que estará resonando para el público hasta el 8 de mayo en el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia.

Bajo la curaduría de María Belén Sánchez, esta exhibición ofrece cinco video-instalaciones sonoras que cuestionan cómo el lenguaje transforma las experiencias de las personas, especialmente las menos gratas, y se convierte en el vehículo para comprender y proyectar las sensaciones hacia el exterior. Por eso, estas obras adquieren sentido cuando se da el anhelado encuentro con el espectador.

Una de las instalaciones más impactantes es Voz/Resonancias de la prisión, pues muestra cómo es el mundo solitario de los presos colombianos en las cárceles de Inglaterra. “Tengo la necesidad de hacer oír esa voz que está condenada desde la dificultad, dejar oír lo que ellos encuentran en ellos. Me convertí en un canal para atravesar la mente del otro y logré descifrar situaciones de la persona y de su cultura”, afirma Echeverri.

La artista, máster en Escultura en el Chelsea College de Londres y profesora de la Universidad Nacional, se inspira para hacer sus obras en experiencias que la abruman y preocupan, por eso para ella es tan urgente decir, enunciar o nombrar, para hacer oír lo que pasa desapercibido la mayoría de las veces. Pues según su perspectiva, hay un tiempo en la vida que nos impide ver y un tiempo en el arte que nos permite acercarnos a las fracciones de realidad.